Todo Obra Para Bien... Aunque No Parezca

Cuando sufrimos una situación familiar (como una muerte, una separación, una situación financiera difícil, etc.) siempre hay personas que te dicen tantas cosas, con la mejor intención de fortalecerte, pero lamentablemente mucha gente se ofende. En cambio, cuando perdí a mi mamá, ninguna de estas famosas frases me ofendió… realmente, no sé si las escuché. Simplemente, entendí que cada palabra que me decían era una palabra de alguien que me aprecia, me quiere, siente mi dolor y tiene la mejor intención. Eso fue lo que escuché: “Te aprecio, te quiero, siento tu dolor y me importas.”

Me preguntaba: - “¿cómo todo esto puede ayudarme para bien?” Pero no había respuesta de parte de Dios.

Pues… la vida sigue y tenemos que seguir cumpliendo con nuestras responsabilidades, pero saber que Dios me había hablado y me había dado la paz que me dio durante el proceso, me tranquilizaba. Había momentos donde la pregunta regresaba a mi mente, pero no tardaba mucho en recordar que todo obraría para bien.

Bueno, pues al cabo de unos meses, cuando ya las niñas habían llegado a nuestra casa pude ir viendo el panorama desde otra perspectiva que me permitió ver realmente lo que Dios hizo.

Sí pase por una serie de pérdidas, pero cada una de ellas tenía una razón que fue para bien.

El tratamiento in vitro – Pues esa fue una de las peores situaciones que no pude entender. “Señor, si yo tenía toda la fe. Si tu sabías que no iba a funcionar, ¿por que nos dejaste gastar todo ese dinero para nada?”

Existían un sinnúmero de razones por las que no funcionó el tratamiento, pero hubo una que fue la que mas me chocó.

Cuando fui a otro médico buscando una segunda opinión le llevé fotografías de los embriones que me habían implantado y le expliqué que el tratamiento había fracasado. Cuando este médico vio las fotos, su cara a se distorsionó inmediatamente. No tardó nada en decirme: - “Yo JAMÁS le hubiera implantado estos embriones a una paciente. Son de muy mala calidad y estos bebés probablemente hubieran venido con serias complicaciones y quizás hasta condiciones genéticas.” Y ahí procedió a explicarme y me mostró como se ve un embrión saludable y la diferencia entre las fotos era muy evidente.

Yo pensé: - “igual los hubiera amado a mis niños y los hubiera tenido, aunque estuvieran enfermos.” Pero, como dicen en mi país: “con la boca es un mamey” que se traduce como: es muy fácil decirlo. Lo cierto es que no es fácil traer al mundo un niño con alguna discapacidad o condición. Y no me puedo imaginar el proceso que pasan los padres para asimilar la situación o el dolor de tener un hijo por solo unas horas y dejarlo ir al cielo siendo un recién nacido. De pensarlo se me arruga el corazón como una pasita.

Mi sistema reproductivo - El proceso del in vitro fue tan fuerte que mi esposo y yo decidimos no volverlo a intentar. Era demasiado dinero, demasiada angustia y probablemente volver a enfrentar otra pérdida.

Luego comencé a sentirme muy mal y comenzaron a darme dolores que no me permitían vivir una vida normal y no cesaban. Era dolor insoportable las 24 horas del día, los 7 días de la semana. ¡Y en una escala del 1 al 10 el dolor era un 20! Por eso, los doctores recomendaron la histerectomía luego de varias operaciones laparoscópicas que resolvían el problema temporeramente pero no lo eliminaban de raíz.

Fue una decisión que me tomó mucho tiempo y que quise evitar. En ese momento, era lo peor que me podía estar pasando. Ya no habría forma de quedar embarazada, sin embargo, mi esposo fue muy claro y me dio todo su apoyo cuando me dijo: - “Me casé contigo porque te amo, no por los hijos que me pudieras dar. Si Dios no los mandó, otros planes El tendrá. Pero no puedo vivir viéndote sufrir así con tanto dolor.”

Así que tomamos la decisión y cuando tuve fecha para la operación mi mamá sacó pasajes y vino a quedarse conmigo. Estuvo conmigo antes, durante y después de la operación. Un mes completo.

Meses después de su muerte, vine a entender que, si no hubiese sido por esa operación, yo no hubiese

tenido el tiempo que tuve de disfrutarme a mi mamá durante ese mes. Si no hubiese habido una operación así de seria (porque era tan sería que tomó casi 10 horas y el medico dijo que había sido uno de los peores casos de endometriosis que él había visto) mi mamá no hubiese pedido un FMLA en su trabajo para venir a cuidarme.

Cuando comprendí eso, me pregunté: - “¿Si hubiese sabido que el motivo de la operación era compartir con mi mamá antes de su muerte, hubiese dudado tanto en operarme?” La respuesta es simple; ni lo hubiese pensado. Me habría operado sin duda alguna.

A veces Dios tarda en mostrarnos como las situaciones difíciles nos ayudan a bien y peor; a veces ni nos muestra. El es soberano, y ¿Quiénes somos para cuestionar sus decisiones?

Mas una cosa es segura; nos muestre o no sus razones, todo lo que nos ocurre a sus hijos, es para nuestro bien. Hasta lo que no nos gusta o no nos parece bien, el lo hace para el bien de su propósito e indudablemente para glorificarse. Y si el es glorificado con nuestra vida o nuestra muerte, hemos cumplido el propósito para el cual Él nos creó.

No significa que el proceso es divertido. Tampoco El prometió que lo sería. Pero sí nos prometió que nada, nada, ABSOLUTAMENTE NADA, NOS SEPARARÁ DE SU AMOR.

“Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.” Romanos 8:28


Featured Posts
Recent Posts
Archive
Search By Tags
No tags yet.
Follow Us
  • Facebook Basic Square
  • Twitter Basic Square
  • Google+ Basic Square