Leer, leer y leer... para conocer

Mientras manejaba hacia la tienda mi hija de 5 años cantaba una canción que cantamos en la iglesia. La canción dice: “Canto una nueva canción, aún más fuerte que ayer. Cante la creación. Alabanza daré. Con los redimidos cantaré. Cante la creación.”

Pues como no entiende muy bien todas las palabras de la canción, ella canta algunas palabras que suenan como las que dice la canción. Pero cuando mi esposo y yo le prestamos atención a lo que estaba cantando, nos reímos tanto que la hicimos reír a ella, lo cual fue más gracioso porque ella no sabía de qué nos estábamos riendo.

Lo que ella estaba cantando en lugar de “aún más fuerte que ayer. Cante la creación” era: “Dame más fuerte que ayer, Dame más Señor.” Así que le pregunté: “mi amor, ¿le estas pidiendo a Dios que te pegue; que te dé “Pow-Pow”? Y ella riendo contesto que no. ¡Entonces mi esposo me preguntó si ella había estado escuchando a “Indy Flow” y ahí por poco muero… LOL!!!

Para los que no saben sobre Indy Flow (no puedo creer que estoy hablando de esto, pero es relevante para que el chiste tenga sentido), ella es… (¿Cómo explico esto? ¡Señor, ayúdame!) Bueno, ella se llama a sí misma “la diosa del género urbano”. Ella está en la honda del reggaetón y la música urbana y se ha vuelto famosa entre los seguidores de ese género debido al uso de lenguaje obsceno, gráfico y degradante hacia la mujer y también porque es muy bonita y se viste muy provocativamente (bueno, como la mayoría de las “estrellas” de hoy día).

Todo esto me hizo pensar en las muchas veces que yo hice lo mismo con canciones en inglés que me gustaban, pero no entendía. Y cantaba como en esos videos en youtube de canciones en inglés mal cantadas en español o los famosos videos de “Ken Lee” y “Jesus take the wii”. Nada; un problema que se podía resolver LEYENDO LAS LETRAS DE LAS CANCIONES.

Pues, así como muchos hemos hecho con las canciones, hemos hecho lo mismo con la palabra de Dios. Y todo porque ¡NO LA ESTAMOS LEYENDO!

El problema es que muchos piensan que no hay mucha diferencia en leerla o no porque cada vez que tratan de leerla como quiera no la entienden. Sienten que están leyendo en otro idioma, leen lo que creen que dice y no lo que verdaderamente dice. Creo que muchos hemos estado ahí… pero, aun así, muchas iglesias tienen un estudio bíblico al menos un día en la semana y por lo general esos servicios están llenos de sillas vacías.

Pregúntate: ¿Por qué no estoy tomando ventaja de este servicio con siervos que Dios ha capacitado y quienes están dispuestos a ayudarme a entender su palabra? ¿Será porque estoy muy ocupado en mi rutina diaria o porque estoy demasiado cansado cuando llego del trabajo para pasar (aproximadamente) una hora en el estudio para luego venir a casa y cerrar mi día? O peor, ¿será porque pienso que ya conozco la palabra?

Pues déjame decirte: Yo nací y me crie en una iglesia cristiana y también estudié todos mis años de escuela en un colegio cristiano y aun así me vi en esa misma situación. Pero no fue hasta que comencé a ir al estudio bíblico que me enteré de que sabía muchas partes importantes de la biblia de la misma forma que mi hija se sabía la canción… INCORRECTAMENTE.

Esto no cambiaba la realidad de que soy redimida y de que la sangre de Jesucristo me salvó, pero cambió mi perspectiva de la vida y trajo a mi corazón una paz aún mayor con relación a todas las áreas de mi vida. Ahora que sé y entiendo lo que significa que Dios es soberano, entiendo que el plan de Dios se cumplirá a pesar de mi o de quien sea.

Así que ahora oro y le hablo, no solo porque tenga una necesidad o porque desee algo, sino porque sé quién Él es; le hablo porque se quién soy en Él; porque entiendo que Él vive en mí; porque sé que Él se encarga de cada una de mis necesidades y aun cuando conoce mis deseos, el también conoce y sabe si esos son parte de su plan. Por lo tanto, cuando oro y no recibo lo que quiero, comoquiera lo alabo. En fin; oro porque mientras más conozco de Él, ¡más lo amo!!!

A veces desearía haber sabido todo esto muchos años atrás; las muchas veces que le pedí a Dios por un hijo y no llegó; cuando tratamos el in vitro y no funcionó, o cuando me dijeron que tenían que operarme, y más aún cuando le pedí a Dios que sanara a mi mama que estaba en un hospital, a miles de millas de distancia, pero en vez de sanarla se la llevó a vivir con él

Admito que me daba trabajo alabarlo durante toda esa parte de mi proceso. ¡Me costaba! Pero era parte de su plan. Yo no podía haberlo cambiado y ahora que lo pienso, si pudiera, tampoco lo cambiaría. Me tomó años entender que su plan era perfecto, pero ahora descanso en esa verdad.

Así que te animo a que leas, leas y leas la palabra para que lo conozcas. Que vayas a ese estudio durante la semana aun cuando estés cansado. No te autocastigues si no has estado leyendo la biblia, o si no has asistido al estudio, pero trata de hacer algo diferente al respecto. Algunas iglesias hasta transmiten sus estudios en línea para que puedas verlos desde tu casa. Dejemos de hacer excusas, porque, al fin y al cabo, cuando todo termine, cuando le veamos cara a cara, ni la familia, ni el trabajo, ni lo que poseemos, nada importará. Sólo El y tú; sólo Él y yo.

Como cristianos e hijos suyos no querremos que ese momento llegue para darnos cuenta de que estamos frente a un extraño. Por el contrario, deseamos estar más que felices y emocionados de estar frente a nuestro único y verdadero amigo. Más aún: ¡Nuestro Padre!


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